Glifosato en Colombia: ¿Una guerra en contra de los cultivos ilícitos y los grupos armados subversivos o a favor de la destrucción de la naturaleza, la salud humana y la democracia?

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En marzo de 2015, la Organización Mundial de la salud (OMS), reveló la probabilidad de que el polémico herbicida Glifosato fuera potencialmente cancerígeno, informe que el entonces Ministro de Salud, Alejandro Gaviria, llevó a que históricamente en Colombia se aplicara el principio de precaución, después de que este fuera usado por más de 20 años como método de los programas antinarcóticos de cultivos por aspersión en Colombia patrocinado por Estados Unidos. Después de cuatro años el debate regresó, con nuevos panoramas, nuevo Gobierno y viejos debates.

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Fuente: deracamandaca.com 

El debate que desató una marea de discusiones y opiniones en el país se generó luego de que en marzo de 2019, la Corte Constitucional convocara a una audiencia pública por un fallo emitido por esta entidad en el año 2017 en la que se establecían una serie de condiciones que reactivaría el Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante Aspersión Aérea con Glifosato (PECIG), programa que ya había sido suspendido en el 2015 durante el gobierno de Juan Manuel Santos.

Durante este debate, protagonizado por el actual Jefe de Estado, Iván Duque y el expresidente Santos, revivieron las posturas críticas y dicotómicas sobre el asunto del glifosato. Por un lado, Duque aboga a la implementación de este método como la oportunidad de dar uso a todas las herramientas para frenar el aumento de los cultivos ilícitos: ”Este debate no se centra en un herbicida, sino se centra en la disponibilidad de todas las herramientas posibles, bien utilizadas, teniendo un estricto apego a la prevención, a la precaución; pero solicitando, de manera clara, que las herramientas deben estar a disposición”, aclaró el mandatario.

Desde el otro extremo representativo del debate, está el exmandatario, quien lideró los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y las Fuerzas Revolucionarias de Colombia –FARC-, y opta por negarse rotundamente a regresar a este tipo erradicación por considerarse, ineficaz, ineficiente, y perjudicial para la salud y el medio ambiente,“Propusimos que el enfoque exclusivamente punitivo se reemplace por un enfoque de derechos humanos, de salud pública, de más educación y prevención, sin dejar de combatir las mafias que controlan el negocio”, enfatizó aludiendo a lo logrado en los Acuerdos de Paz.


Línea del tiempo: 

Estas posturas dividieron al país, generando que este quedara en el debate central ¿Erradicar los cultivos ilícitos con o sin glifosato?, pero más allá de esta conyuntura ¿Cuál es el asunto de fondo?

 

Colombia está pasando por uno de los momentos claves en el desarrollo del posconflicto, y esto no es desconocido para Estados Unidos, quienes son los mayores productores de glifosato a nivel mundial, herbicida que ha sido defendido por la derecha y promete erradicar por completo los cultivos de cocaína en el país pero, ¿A qué costo?

 

Si Estados Unidos tiene el índice de sobredosis por droga más alto del mundo, ¿Por qué ataca el problema desde la intervención a Colombia?

 

El informe bajo el título Reporte del Cirujano General sobre Alcohol, Drogas y Salud sostiene que, Estados Unidos tiene una “crisis de adicciones” con más de 27 millones de adictos que está afectando el progreso y curso de la vida de las personas, el informe también presentó que por ejemplo, más del 40% de las personas con adicción sufren además de algún problema mental, pero que menos de la mitad recibe un tratamiento especial.

Otra investigación publicada en la revista Annals of Internal Medicine, señala que Estados Unidos tiene el índice de muertes más alto por sobredosis de drogas (35 muertes por cada 100.000 habitantes) en 2015.

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Fuente: CNN

 

Germán Castro Caycedo ya lo cuenta en su libro “Nuestra guerra ajena”, que en la guerra de Vietnam, las tropas estadounidenses se volvieron adictas a sustancias psicoactivas y cómo en el Amazonas las puertas de la DEA (Administración para el Control de Drogas)  era donde también pasaba la coca hacia Estados Unidos. Es a partir de éstos hechos donde el pensamiento colectivo declara que Colombia es clave para la lucha contra el narcotráfico.

Una guerra imaginada que, según este libro es un acto de hipocresía porque el negocio de la droga deja aproximadamente mil millones de dólares, mientras que en la lucha contra el narcotráfico se distribuyen cien millones de dólares; en comparación con lo que recoge el negocio es tapar el sol con un dedo.

 

Estados Unidos no percibe el consumo de drogas como una enfermedad, sino como una falla moral, lo cual no dimensiona las problemáticas globales que ésto trae.

 

Solo hay dos países en el mundo que tienen la posición geoestratégica para conectar los cuerpos continentales: Colombia y Turquía. Según el libro de Henry Kissinger “El Orden Mundial”, para conectar los cuerpos continentales se debe tener una posición clave en la que el mapamundi sea una herramienta para entender las jerarquías políticas alrededor del mundo. Todas las posiciones están relacionadas con el simbolismo que representa la opresión de los países subdesarrollados por los países desarrollados. 

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Fuente: explorador Google. 
El grado de intervención de Estados Unidos en Colombia es determinante ya que pertenecen a momentos históricos del país que lleva consigo intervenciones en Colombia que no le permite asumirse como un país soberano ni autosuficiente para decidir sobre qué es lo que se quiere lograr para el gobierno o las políticas futuras.
La aspersión con el uso del glifosato se podría entender como una imposición que viene del Departamento de Estado de los estados Unidos para decirle a la ciudadanía colombiana cómo se debe combatir el narcotráfico.

Cultivos ilícitos: un asunto histórico

Durante la década de los noventa, los grupos guerrilleros y paramilitares se desplegaron en casi todo el territorio nacional, concentrándose en territorios estratégicos para la financiación y la confrontación armada clave de sus objetivos.

Las FARC fueron uno de los grupos subversivos que más usurparon los territorios para sembrar cultivos ilícitos.

 

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Informe 2004. 

 

En el 2013, durante una investigación de inteligencia militar, el entonces comandante de la Brigada Especial Contra el Narcotráfico, Jorge Mora, señaló que las FARC manejaban el 80% del narcotráfico en el país, produciendo 200 toneladas de cocaína bajo el control de 48.000 hectáreas de cultivos, laboratorios y rutas estratégicas marítimas y terrestre, concentradas principalmente en el departamento de Nariño, Cauca, Putumayo, Caquetá y Amazonas.

Sin embargo, las FARC no fueron los únicos que controlaron territorios para la siembra de los cultivos ilícitos, también lo fue el Ejército Nacional de Liberación -ELN- y el grupo paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia -AUC-.

Esta reconfiguración de las dinámicas sociales y económicas generalmente violentas en territorios, principalmente rural, conllevó a que el país se viera enfrentada a fenómenos que vulneraban los Derechos Humanos -DDHH- y constantemente violaban el Derecho Internacional Humanitario -DIH-. Por ejemplo en el 2018, Colombia se situó, según la Agencia de la ONU para los Refugiados -ACNUR-, como el país con más desplazados forzados en el mundo, esto por causa del conflicto armado interno.

El incremento descomunal de los cultivos ilícitos en el país, pasaron a arraigarse en las economías de territorios y pueblos enteros. Uno de ellos es Puerto Asís, quien es el tercer municipio de Colombia y primero en el Putumayo en el que concentra la mayor cantidad de hoja de coca sembrada. 

 

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Fuente: UNODC

 

“Aquí no hay otro trabajo que hacer, por ejemplo, mire el maíz: usted socala, siembra, tumba. Tiene que pagar todo el poco de trabajo, de jornales que mete, y a la hora del té un quintal de maíz (50 kilos) en la frontera lo vende en 15 dólares, y la cosecha es cada cinco meses. En cambio, con la coca usted cada dos meses tiene su cosecha, paga los trabajadores y le queda, no mucho, pero le queda para la comida y para la ropa”, narro Nubia, para una investigación de Verdad Abierta.

En la investigación también se evidenció una situación similar en otros municipios de Colombia, como Puerto Colón, cuya economía está constantemente activa por el cultivo de coca: “Aquí hasta la lavada de ropa fluye por la coca. Si a usted le compran una empanada o la llaman para hacer aseo en una casa, ¿de dónde viene la plata con la que le pagan? Pues de la coca. Es que si no fuera por eso aquí no habría negocios, no habría nada”, argumentó un habitante del municipio.

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Foto tomada de Verdadabierta.com 

 

En este último municipio, las mujeres suelen ser las que más se involucran en el negocio de la coca, puesto que las oportunidades son escasas para ellas, generalmente los empleos que hay son para cargar y descargar madera, cuidar ganado, o guadañar en fincas. La opción que generalmente hay es la de trabajar en casas o lavar ropa de sol a sol, y en lo que sólo pagan ocho mil pesos la docena.

 

En últimas, terminan en fincas cocaleras donde pueden ganar hasta cuatrocientos mil por dos semanas de trabajo, u optan por transportar droga de Colombia al Ecuador y ganar 100 dólares el kilo.

 

Sin embargo, con los Acuerdos de Paz entre Farc y Gobierno, las condiciones de producción rural y la calidad de vida, transformarían a estos sectores del país que aún no encuentran oportunidades alternativas, por medio de la puesta en marcha del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos ilícitos (PNIS).

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Infografía por: Esteban Rios. 

 

Al respecto, la Fundación Ideas para la Paz (FIP), realizó un informe balance del 2017 y pronósticos para el 2018, el PNIS, en el que se evidenció que en los territorios de implementación del programa se presenta una alta tasa de homicidios contra las comunidades y personas que se acogen a él; reforzamiento del pie de fuerza sin el diseño de un verdadero plan estratégico de seguridad rural; falta de orientación y asistencia técnica; bajos niveles de articulación entre entidades responsables de la sustitución y desarrollo rural, entre otros.

Además de que en el 2017 elSistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas (Simci), publicó el informe anual en el que se evidenciaba el aumento grave de cultivos ilícitos en Colombia: incremento del 17%, equivalente a 25.000 hectáreas sembradas, la expansión total había crecido de 146.000 hectáreas a 171.000; convirtiéndose estas cifras en las más altas desde que la ONU vigila la expansión de estos cultivos desde 1999.

Debido a las estadísticas anteriores, el actual gobierno está trabajando para revivir el uso del glifosato que había sido suspendido, sin embargo este es un herbicida polémico que ha sido prohibido en algunos países. A nivel nacional, recientemente en el Putumayo, organizaciones sociales y ambientales como Asociación Nacional de Usuario Campesinos (ANUC), se pronunciaron al respecto de dicha posibilidad y argumentando que afectaría los cultivos legales, la salud, el medio ambiente y la fauna. ¿Cuáles son realmente las consecuencias de este herbicida químico?

Una mirada desde lo ambiental

Teniendo en cuenta que el glifosato es un herbicida que se utiliza para combatir los cultivos ilícitos, es importante recordar que esta sustancia afecta al medio ambiente de diferentes maneras.

¿Qué sucede cuando esta sustancia se utiliza?

El proceso que se realiza con este herbicida inicia aplicándose sobre las malezas desde vía aérea o terrestre, después de que la planta absorbe, la sustancia viaja hasta la raíz y bloquea una encima específica, de esta manera, la planta sin dicha encima no puede hacer lo básico para crecer, por lo tanto, la maleza se marchita; totalmente hasta el suelo y termina descomponiéndose en la tierra.

Ahora, recordando que Colombia es uno de los principales cultivadores de la coca, por esta razón, el gobierno implementaba el uso del glifosato para erradicar esta planta, desde el 2015 se dejó de usar debido al gran impacto ambiental que se estaba causando. Pero el nuevo gobierno, ha replanteado volverlo a implementar para dar por realizada una de sus propuestas donde es fundamental luchar contra las drogas.

Consecuencias en el Medio Ambiente

En todo este proceso de erradicación de cultivos ilícitos, existen diferentes escenarios que se encuentran expuestos por implemento de esta sustancia. 

El aire se ve implicado, pues al hacer uso de ellos por vía aérea, esta sustancia no solo cae sobre los cultivos sino es probable que se propague por sus alrededores. 

En suelo, afectando a las tierras y sus nuevos cultivos y reduciendo la nutrición de las plantas y en el agua. También se encuentra la contaminación que causa muertes en algunos animales y especies provocando en algunos casos la extinción de estas mismas.

Por otra parte, se incrementa la vulnerabilidad en las personas, los agricultores, o quienes se encargan de mantener estos cultivos, pues resultan perjudicados en su salud debido a la exposición de los habitantes o cercanía a estos terrenos, también por el consumo de ciertos alimentos que han sido cultivados en esas mismas tierras. Según estudios algunas de las enfermedades causadas son el autismo, cáncer, Parkinson, deformaciones en el feto de las mujeres embarazadas, entre otras.
Por estas y más razones, el gobierno no debe poner en peligro las riquezas del  país, recordando que Colombia es biodiverso, así que debe replantear alternativas  más viables e integrales para combatir este problema sin que afecte los recursos naturales.

De “herbicida del milagro agrícola” a demandas internacionales por afectaciones en la salud

 

El glifosato ha resultado ser un caso muy difícil de resolver, porque la mayor parte de los experimentos que involucran a pacientes con cáncer debido al contacto con el polémico herbicida derivan de una observación en detalle para los médicos, sin descartar otras formas de evadir la mirada hacia este químico.

La Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), es un grupo de investigación adscrita a la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde en el 2015 publicó un informe sobre el glifosato, clasificándolo como un químico en el grupo 2A, es decir, como una sustancia probablemente cancirógena para los humanos. Mientras en el otro grupo su postura es que no existen pruebas concluyentes, postura que apoyan muchos políticos, empresas productores e incluso las Fuerzas Armadas de Colombia. 

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Niño con linfoma no hodgkin, es un tipo de cáncer que aumenta por la exposición del glifosato.

“Se ha evidenciado el aumento de los graves efectos dañinos que este herbicida ha generado a la salud humana y en especies clave para el equilibrio ecológico”, según lo afirma la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina(USSCNAL) donde le realizó un llamado urgente a las autoridades latinoamericanas para prohibir definitivamente el uso del glifosato.

En territorio colombiano, las comunidades indígenas afirman padecer enfermedades respiratorias y digestivas como consecuencia de las fumigaciones con glifosato.

 

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Infografía por: Esteban Rios. 

Casos de indemnización por uso del glifosato

Monsanto es una multinacional estadounidense productora de agroquímicos y biotecnología destinados a la agricultura, debido a que todos los herbicidas de RoundUp contienen  glifosato como ingrediente activo y que fueron desarrollados para controlar una amplia variedad de malezas, ha obtenido diferentes demandas pero que a pesar de ésto, Bayer, su propietario, dice que éste producto es seguro y no es un peligro para la salud humana.

La multinacional ha sido condenada tres veces de las miles de denuncias que se reciben cada momento, estas tres por líos judiciales entre el año 2018 y 2019, la empresa ha perdido las tres demandas, debido a otros dos casos de personas que han sufrido cáncer después de usar los productos pertenecientes a esta compañía internacional.

1. En Agosto de 2018, Monsanto fue condenada a pagar 289 millones de dólares a un jardinero afectado por el mismo tipo de cáncer, Dewayne Johnson, luego el juez lo redujo a 78 millones, a quien la enfermedad le llegó en forma de sarpullido a los 42 años y que incluso le llegó a afectar casi el 80% de su cuerpo, cuenta él. Cuenta también que el aplicaba los herbicidas RoundUp y Ranger Pro30, 30 veces por año, es decir, cada 12 días. La juez afirmó que encontraron que el glifosato sí representó un peligro sustancial y que había pruebas convincentes de que la empresa actuó con malicia y de manera represiva.

2. Edwin Hardeman deberá recibir 80 millones de dólares por parte de Monsanto, porque asegura que Monsanto no le advirtió sobre las posibles afectaciones que contraería manipular el herbicida. Éste hombre que ahora padece de cáncer en los ganglios asegura que la multinacional actuó de manera negligente.

3. La empresa deberá pagar cerca de 2.000 millones de dólares en indemnizaciones a una pareja en EE.UU debido a que ahora sufre de cáncer por usar el herbicida RoundUp de Monsanto que contiene glifosato. La pareja asegura en sus archivos por la Corte Penal que la compañía nunca tuvo interés en averiguar si RoundUp era seguro. Este fallo hizo que las acciones de Bayer cayeran un 2,55% a 55 euros, en Europa.

A Pesar de estas tres condenas y derrotas, se suman las miles de demandas en Estados Unidos en contra de Monsanto diciendo que, ésta no hizo ninguna revisión a sus productos, negando el nivel de peligrosidad de éstos y donde según el abogado Michael Miller:

“Se evidencia la manipulación de la ciencia, los medios y las agencias reguladoras de Monsanto para mantener su propia agenda, a pesar del severo daño al reino animal y la humanidad”.

 

Bayer anunció que más de 13.000 demandas que han sido relacionadas con el herbicida comenzaron en Estados Unidos, sin embargo, esto no parece importarle a varios gobiernos latinoamericanos como: Colombia, Brasil, Perú, Paraguay y Argentina, donde éste último conoció el caso de la muerte de Fabián Tomasi, quien desarrolló una neuropatía tóxica por el contacto constante con el glifosato por su trabajo con los aviones de fumigación en Argentina, convertido en un símbolo latinoamericano de la lucha contra Monsanto y el glifosato.

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Fabián Tomasi, símbolo de la lucha contra los agrotóxicos. Durante años realizó tareas de carga y bombeo en una empresa de fumigación. Fuente: Laizquierdadiario.com

 

Antes de su muerte fue un activista en contra de las multinacionales productoras de agroquímicos. ”Recibí muchas amenazas por visibilizar lo que nos hacen comer, respirar y beber a diario. Ya no basta con decir ‘Fuera Monsanto’, porque las cadenas de maldad hoy se extienden al resto de las compañías multimillonarias y se enredan con el silencio”, había denunciado.

Las afectaciones son visibles en primera instancia, al ser rechazadas y negadas las consultas populares, lo cual es un retroceso democrático extremo para el progreso del país porque al hablar de esas consultas se está permitiendo dialogar con las comunidades que se verán afectadas o beneficiadas directamente, y es el deber del Estado colombiano velar por la calidad de vida de los habitantes de cada sector.

Según Christian Luna, analista político de La Silla Vacía de Santander, politólogo de la Universidad del Rosario, se ha llegado a niveles grandes de cinismo donde la Vicepresidente, Martha Lucía Ramirez dejó en claro en una discusión sobre el programa de aspersión aérea con glifosato que apoya la implementación de éste herbicida

“Estamos pendientes de que la corte nos facilite las cosas sin poner condiciones imposibles como que haya pruebas 100 por ciento de que (la fumigación) no causa efectos a la salud. Si usted se toma 100 vasos de agua al día, le aseguro que también se enferma, dijo la vicepresidenta.

Ésto causó gran revuelo en la opinión pública colombiana, al punto de que algunos políticos como en el caso específico del gobernador de Nariño, Camilo Romero, respondió en contraposición a la postura de Ramirez. Pues aquí nos estamos tomando 3.400.000 galones de glifosato y pues claro que alguien se va a enfermar y morir”.

Luis Felipe Henao, líder de la organización Pipe Q-ida, grupo de activistas ambientales y sociales de la región de la Amazonía y el Guaviare, también víctimas del uso indiscriminado del glifosato y auto declarados como una organización en contra de este controvertido química en cabeza de su líder agrega que no existe ningún control durante la aspersión, lo cual indica que saldrán afectadas más hectáreas que las seleccionadas durante este proceso. 

Finalmente, a pesar de que no hay estudios científicos vigentes en Colombia que comprueben el daño en la salud humana y medio ambiente,existen testimonios donde personas y comunidades se han visto afectadas por la implementación de esta sustancia química en sus territorios y estos deben tenerse en cuenta para abordar sus impactos sociales, ambientales y económicos. 

*Co-autoría de:

-Andrea Ojeda, Andrés Florez, Johan Porras, Esteban Rios, Yeraldyn Mora y Jesús Mantilla. 

 


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