PERIODISMO Y PODER: Las dos caras inmiscibles de una moneda.

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No hay mejor manera de medir el grado de libertad de un país que consultando su prensa».

-Mario Vargas Llosa. 

Los polémicos debates de la relación entre periodismo y poder siguen estando muy marcados en la actualidad. Los poderes políticos persiguen la verdad para luego alimentarse de ella y poder moldearla a su antojo de una forma que invisibiliza una realidad necesaria para los ciudadanos, quienes cada vez se convierten en individuos pasivos y conformes ante cualquier información que llegue a su círculo personal.   

El concepto “informar” según la Rae significa “dar a entender una noticia sobre algo, completar un documento con un informe de su competencia. Fundamentar, formar y perfeccionar una información” cosa que actualmente no se logra debido a los intereses de por medio que existen entre la prensa y el poder. Pero ¿Por qué el poder persigue tanto a los medios de comunicación?

Desde los inicios de la imprenta, los medios de comunicación han formado nuevas decisiones y alianzas con los máximos líderes, una mano amiga o un haz bajo la manga, señalarían algunos. El poder sigue estando en pie gracias a la práctica que se les da a los periodistas de un medio de comunicación, es así que, el poder diariamente coge fuerza debido a la credibilidad y la confianza que genera sobre el ciudadano como receptor, pero que, estudiando a través de la historia el periodismo transforma cada vez más a ciudadanos pasivos sin criterio por medio de noticias moldeadas, censuradas y manipuladas. Las noticias con trasfondo hacia la investigación quedan olvidadas.

Jorge Ramos, ganador del premio Gabriel García Márquez 2017, un periodista de admirar con alma de milenial, considera el periodismo consta de una buena dosis de honestidad y rebeldía pura para desafiar el sistema que nos rige. Ramos destaca la mística frase de Gabo que llamaba “el mejor oficio del mundo”. Una profesión donde siempre se es un joven rebelde con ansías de enseñar a cuestionarse y de buscar formas para aclarar la realidad, de mostrar diferentes puntos de vista para ser debatidos. Un periodista siempre debe estar en contra del poder, debe apegarse a la comunidad, a los civiles, es ahí donde está su trabajo.

Ahora, la problemática más popular que crece casi que a la velocidad de la luz está en que la globalización está tomando partido y se aprovecha en los momentos de crisis para prolongar su plan de control, así se apodera de la información real y en seguida aquella noticia aparece divulgada por todos los medios de comunicación que pueden existir en una ciudad o país. La inmediatez como el pan de todos los días volviéndose un ritual casi que necesario para para tomar un puesto en la información.

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Noam Chosmky, lingüista, filósofo, politólogo y activista estadounidense. Considerado «El rey de la Lingüística».

La repetición y la inmediatez con la que cuentan hoy en día los periodistas una información hace que no sea necesario investigar o dudar de la veracidad de un mensaje que estén transmitiendo, basta con la primicia o fuentes que se consideren creíbles para que la ciudadanía acepte esa información.

 Entonces, ¿Cuál es el papel del periodista?

El escepticismo debe ser la religión para todo ser humano, ahora más para un periodista, a la hora de difundir cualquier mensaje la investigación debe prevalecer en sus rituales, aun teniendo fuentes confiables, honestas y seguras, la duda y la honestidad son la manera más noble de ejercer la profesión del periodismo.

“Portador de la verdad” con el mayor grado de escepticismo, responsabilidad, transparencia, honestidad, análisis e intelectualidad debería regirse un periodista. En la actualidad algunos son dignos de las cualidades mencionadas, pero otros no, como siempre, hay excepciones. Un periodista debe ser un individuo repleto de valores, siempre debe estar con el pueblo, formar ciudadanos con capacidad de análisis, no convertirse en un instrumento del gobierno, sino ser un mediador entre la ciudadanía y el poder.

Para Descartes, la duda era el principio del largo camino hacia el conocimiento, el inicio del vuelo más fascinante hacia lo inimaginable con variedad de pensamiento. Así deben funcionar los periodistas en los medios de comunicación, convirtiéndose en activistas del conocimiento para ayudar a encaminar a la ciudadanía hacía la utopía.

Sin embargo, el poder necesita de la prensa para seguir teniendo el dominio de la información y poder controlar a la ciudadanía, ya que el periodismo tiene una visión más clara desde todos los puntos de vista que al poder le sirve para observar, analizar y accionar. Para seguir teniendo poder, el gobierno y los altos mandos forman dentro de la prensa credibilidad y confianza, un ejemplo claro de esta confianza es el periodismo de Argentina, la confianza pública que abarcan los medios de comunicación son muy fuertes y acaparan una veracidad poderosa que influye en cualquier ámbito social. Dentro del contexto crítico-social son denominados –Instrumentos de control social sobre el poder-.

En este caso un periodista tiene dos caminos: Investigar e informar a la ciudadanía sobre temas de importancia, atendiendo a demandas, inquietudes, opositores sin la presión de encubrir a unos; o acaparar información relevante a la ciudadanía siendo testigo del gran impacto de una incidencia política, y callar por conveniencia encubriendo a otros.

En conclusión, la objetividad en el periodismo es de vital importancia hacia un nuevo periodismo, el enfrentamiento con el poder reanima la responsabilidad que tienen dentro de la ciudadanía en mostrar siempre la verdad, así ésta profesión esté en constante contacto con el poder no debe involucrarse en tomar partido para enaltecer, disfrazar ni manipular declaraciones.

 


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