Hecho en sangre y lágrimas: La otra cara de las industrias textiles globales.

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Las grandes industrias textiles han sabido llevar al éxito sus marcas de ropa por sus deslumbrantes estilos, diseños, estampados, confecciones y hasta el modo de usar cada una, y solo cuando nos detenemos a mirar los precios sentimos nuevamente ese golpe fuerte en el corazón y recordamos lo que es pasar por la primera tusa de nuestras vidas.

Las maquinarias de las industrias textiles han sobrepasado cada obstáculo en el mundo del emprendimiento, pero, así como han logrado llevar sueños, nuevos estilos y creatividad a lo largo de la historia, han traído consigo daños irreparables al medio ambiente y a millones de personas en el mundo.

 

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Fuente: fotografía sustraída de Internet. «Hice esto por $0,60; Compré esto por $50».  

Una de las más grandes y populares polémicas en la industria textil fue la de la famosa tienda Forever 21, denunciada por explotación laboral de mujeres en Asia, países como Vietnam, Tailandia, Taiwan y Bangladesh. Estos estados tienen históricamente una brecha económica muy compleja y es ahí donde las grandes industrias aprovechan las necesidades de su gente para localizar sus fábricas. 

Dentro de estas enormes industrias textiles trabajan miles de personas, sobre todo mujeres y niñas quienes llevan una vida precaria y parecida a la esclavitud con jornadas laborales de 12 horas y un salario mensual de aproximadamente 78 euros, lo que en pesos colombianos sería 275.062 pesos, ésto en países como la India y Bangladesh. 

«Las grandes industrias saben cómo moverse en países como éstos, ellos no asumen ninguna responsabilidad, se llevan todos los beneficios».

 

 

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La mayor parte de los cuatro millones de personas empleadas en la industria textil del mundo son mujeres. Crédito: Obaidul Arif / IPS

 

Según Oxfam, cerca de 263.000 trabajadoras textiles viven explotadas en las fábricas. Esta confederación denuncia también jornadas de 24 horas initerrumpidas, sueldos míseros y falta de higiene en las fábricas. Los empleados textiles tienen que elegir entre comprar las cosas del día a día y pagar el arriendo porque no alcanza para ambas cosas. 

Las condiciones de trabajo en el mundo incluyen abuso verbal y físico. 

 

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Pauli Kuitunen / Union to Union-cc

Otras marcas también están bajo una fuerte mirada de los activistas de los Derechos Humanos, pero diariamente crecen las demandas e incluso se encuentran con mensajes cosidos en ropa de las más altas marcas del mundo como Primark: “Obligados a trabajar exhaustos durante horas” es el mensaje que una joven de Gales encontró cosido y escrito a mano en un vestido de ésta cadena. 

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Rebecca Gallagher, joven de Gales, Reino Unido, encontró este mensaje de socorro lanzado por un trabajador anónimo de la firma Low Cost. “Obligados a trabajar exhaustos durante horas”.

Algunas de las firmas de ropa denunciadas penalmente:

  • Forever 21
  • Zara
  • Mango
  • H&M
  • Adidas
  • Falabella
  • Puma
  • Eagle
  • Topper
  • Gabucci
  • Street
  • Keoma
  • Lacoste
  • Tabata
  • Americanino 

…y la lista tristemente continua. 

La explotación laboral es fruto de un sistema capitalista altamente apático con sus trabajadores, sin una digna responsabilidad, ni respeto a los seres humanos. Cada vez que la demanda de las tiendas europeas y estadounidenses se hace mayor hace que los proveedores de los países más desfavorecidos aumenten su producción hasta límites insospechados e indignantes. Esto repercute en los trabajadores de las fábricas con un empobrecimiento de sus condiciones laborales. 

Cesar Laborda gerente de Iberasia explica la ley del abaratamiento de costes llevada al extremos en un reportaje emitido en La Sexta (Televisión española)

¿Y la responsabilidad social? 

El Centro de Derechos Humanos busca continuamente cómo frenar estos casos de crueldad laboral a miles de personas, incluso menores de edad involucrados, afirmando que las marcas denunciadas no comprenden las responsabilidades sociales que tienen, éstas deben entender que la supervisión de los canales y puntos de distribución son clave para evaluar las condiciones en que son fabricadas las prendas.

“Inditex al descubierto”, un programa realizado por el canal francés “France2” ponía el énfasis en la responsabilidad de las grandes multinacionales en estos aspectos.

El reportaje muestra informes de 2009 y documentos que demuestran las condiciones de trabajo deplorables de algunos subcontratistas. Imágenes sobre talleres con dudosas instalaciones eléctricas, peligrosidad, falta de higiene… Inditex tiene informes que demuestran estas prácticas. Aun así siguen produciendo en estos países. Todas las multinacionales textiles lo hacen. Es el precio para seguir con la productividad, para seguir siendo el número uno del sector. 

¿Quién hizo mi ropa? 

Como consumidores tenemos un gran poder, pero, de ¿qué sirve tenerlo si no sabemos cómo usarlo para beneficio de otros, o peor aún, no lo conocemos?

Con este impulso de buscar un mejor beneficio para los demás nace un movimiento llamado Fashion Revolution, que recuerda 5 años después el desastre de Bangladesh, cuando el desplome de una máquina ocasionó la muerte de más de 1.000 trabajadores; este movimiento exige cambios justos en las condiciones laborales de la industria textil a nivel mundial.

Fashion Revolution, cuyo objetivo principal es concientizar a los consumidores sobre la historia de su ropa, de dónde viene, quién la hizo, en qué condiciones y con qué materiales, promueve a través de las redes sociales la pregunta maestra¿Quién hizo mi ropa?”, con esta se busca llamar la atención de las marcas para que así respondan y tomen la responsabilidad de la situación.

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Ángela Herrera, Embajadora estudiantil del movimiento en Colombia.

“La sociedad actual está sumida en un consumismo masivo que acabará destruyendo el mundo que conocemos, y gran parte de ese consumismo destructivo está volcado sobre la industria textil, que es de hecho la tercera industria más contaminante del mundo, por debajo de la del petróleo y la de la ganadería”.

 

En este caso, es importante cambiar nuestro chip consumista y empezar a preguntarse qué hay detrás de un ‘Hecho en China’ y de un ‘Hecho en Colombia’, porque la mayoría de las veces las personas compran lo que es más lindo y más barato, sin antes investigar.

“Usar una prenda 50 veces puedes disminuir el impacto ambiental por 5 años, es cuestión de responsabilidad”.

 

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Bangladesh exporta 24.000 millones de dólares en prendas de vestir al año. Crédito: Obaidul Arif / IPS

¿Y en Colombia qué pasa? 

Infortunadamente el fenómeno de la ropa rápida también nos ha afectado. El gobierno actual tiene una lógica de no protección de la industria textil, permitiendo así el paso de las marcas extranjeras de la forma más rápida posible con muy poco control sobre el contrabando.

“En lo corrido del año pasado, el sector perdió entre 50.000 y 60.000 empleos directos y tiene perdidas de cerca de 5 billones de pesos debido a la oferta del contrabando y a las marcas extranjeras». Cerrando la posibilidad de competir en ese mercado. 

Cada país es distinto, pero la globalización hace que más o menos los gustos, gastos y el consumo sea muy parecido.  SETEM (ONG especializada en sensibilización para lograr un mundo mejor) ofrece una práctica guía para vestir sin trabajo esclavo. Aquí se ofrece una guía para el análisis de las problemáticas de la industria textil, sus costes y explotación, también se ofrecen recomendaciones ante el consumo. El consumidor es el último eslabón de la cadena y tiene mucho más poder del que cree.

Recomendaciones que realiza SETEM antes de salir a comprar:

*¿Necesito lo que estoy a punto de comprar?

*¿Quiero satisfacer un deseo?

*¿Estoy eligiendo libremente o es una compra compulsiva?

*¿Tengo otros productos iguales en casa?

*¿Cuándo lo usaré? ¿Con qué frecuencia?

*¿Cuánto me durará?

*¿Podría pedir a un amigo o familiar que me deje uno igual?

*¿Puedo pasar sin ello?

*¿Me he informado sobre quién ha hecho el producto y cómo lo ha hecho?

Sencillas preguntas que todos podemos hacernos para intentar poner un granito de arena y así paliar la explotación, la precariedad, la esclavitud de la industria textil. Creando una sensibilización sobre esta problemática se podrán cambiar muchas cosas.

Esto no significa que dejemos de comprar para siempre, sino, tratar de evitar estas marcas que sabemos que son tóxicas; y usar la ropa la mayor cantidad de veces posibles.

Comprar estos productos quizá no nos haga cómplices de la situación, pero si nos hace caer en la indiferencia ante los problemas del prójimo, en este caso los hombres, mujeres y niños que viven explotados por un sistema pernicioso del que las multinacionales sólo son la punta del iceberg, su máximo exponente.

 

Consejos para tomar acción: 

  1. Haz tu análisis propio de las decisiones que tomas.
  2. *¿Qué clase de ropa quieres vestir? ¿qué defendemos?, ¿qué nos desagrada?           La decisión va más allá del vestir.

     
2. Apoya la industria local: las redes sociales le han abierto las puertas a los consumidores del mercado, actualmente hay muchas empresas nacionales que producen telas y mano de obra nacional. Una forma diferente y consciente de vestir.
      3.   Aprende a hacer tu propia ropa: Reutiliza, arregla, recrea las prendas que ya no uses. Opciones como comprar ropa de segunda, además de ser barata, genera ganancias para ambas partes.
      4. Entender el poder que tenemos como consumidores: si las personas deciden dejar de comprar en Forever 21 porque es una empresa explotadora, poco a poco estas marcas generarán políticas de responsabilidad social para transformarse en mejores compañías.

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La moda no tiene porque ser destructiva, solo debe transformarse en consciencia y responsabilidad.

 


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